En Uruguay, más de 1.400 personas son diagnosticadas cada año con cáncer de próstata, convirtiéndolo en el cáncer más frecuente entre hombres, mujeres trans y personas no binarias mayores de 50 años. Cuando se detecta a tiempo, las posibilidades de tratamiento exitoso son muy altas.
Uno de los principales desafíos es que la enfermedad suele desarrollarse sin presentar síntomas en sus etapas iniciales. Por este motivo, se insiste en la importancia de los controles preventivos y la consulta médica periódica.
El análisis de sangre conocido como PSA (Antígeno Prostático Específico) es actualmente una de las herramientas más utilizadas para la detección temprana. Se trata de un estudio simple y rápido que permite identificar posibles alteraciones antes de que aparezcan síntomas. La mayoría de los diagnósticos se realizan a través de este examen y no porque el paciente haya experimentado molestias.
Las recomendaciones indican que hombres, mujeres trans y personas no binarias deberían conversar con su médico sobre la conveniencia de realizarse el control a partir de los 50 años. En el caso de quienes tienen antecedentes familiares de cáncer de próstata, la consulta se recomienda desde los 45 años.
Si bien la enfermedad puede no manifestarse al comienzo, algunos síntomas que pueden aparecer en etapas más avanzadas incluyen dificultad o dolor al orinar, chorro urinario débil o interrumpido, necesidad frecuente de orinar durante la noche y presencia de sangre en la orina o el semen. No obstante, los especialistas aclaran que estos signos también pueden estar asociados a otras afecciones, por lo que la evaluación médica es fundamental.
Existen además factores que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de próstata. Entre ellos se encuentran la edad, especialmente después de los 50 años, tener un padre o hermano diagnosticado con la enfermedad y pertenecer a la población afrodescendiente, grupo en el que se ha documentado una mayor incidencia.
Actualmente, los pacientes cuentan con más alternativas terapéuticas que nunca. Dependiendo del estadio y las características del tumor, las opciones pueden incluir vigilancia activa para casos de bajo riesgo, cirugía, radioterapia o tratamientos sistémicos. La elección de la estrategia más adecuada corresponde al equipo médico especializado y se define de forma individual para cada paciente.
Desde SOMPU entendemos que la información, la consulta médica y el control preventivo continúan siendo las herramientas más eficaces para reducir el impacto de esta enfermedad. En Uruguay, los diagnósticos y tratamientos están disponibles: la detección temprana sigue siendo la principal herramienta para salvar vidas.
